Por mi experiencia personal en el conocimiento de la Biblia y la práctica, (hasta dónde se pueda!), de sus enseñanzas y principios; siempre he considerado que la Biblia tiene respuestas para TODO.
En esa línea voy a proponer una respuesta al tema del –aumento -“azo”- del salario de los diputados, específicamente de los diputados, pastores-evangélicos.
En círculos cristianos, siempre, consideramos que no es lo mismo ser cristiano que ser evangélico, el cristiano, el que se atreve a llamarse cristiano, debe ser aquel ser humano que ha decidido, aun a costa de su propia vida, sus bienes, y sus aspiraciones personales; seguir las enseñanzas en forma -violenta y revolucionaria-, de Jesucristo. Su vida se rige por el amor al prójimo, la solidaridad, la justicia, el honor, la lealtad y la dignidad. Rechaza absolutamente los antónimos de los sentimientos anteriores, el egoísmo, la vanidad, y la injusticia. Por otro lado el “evangélico” es aquel ser humano que por comodidad, decidió cambiar de religión, pero en el fondo sigue siendo la misma persona, un ser inmaduro que no ha evolucionado a un nivel de hombría tal que sea capaz de renunciar a los deleites de este mundo, sino que sigue siendo un infante, que no ha podido prescindir y liberarse de algunas de las necesidades impuestas por la sociedad consumista.
Pues en esa línea; creo que el texto bíblico que responde y contesta la posición de los diputados evangélicos, es el texto del profeta Ezequiel, que ha continuación transcribo:
“34:2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?
34:3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
34:4 No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
34:5 Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.
34:6 Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
34:7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
34:8 Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas;
34:9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
34:10 Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.”
Marco Porras. Ced. 1-680-846.
martes, 25 de mayo de 2010
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Toda la razón,estimado Marco. Por todo lado estamos plagados de (valga la redundancia) esa plaga.
ResponderEliminar=> Se pastorean a sí mismos en las Iglesias
=> Se pastorean á sí mismos en los ministerios
=> Se pastorean a sí mismos en las municipalidades
=> Y AHORA SE PASTOREAN A SÍ MISMOS EN LA ASAMBLEA LEGISLATIVA.
Saludos cordiales.